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Viernes, 25 de noviembre de 2005

George Best



Mal día para empezar.

He ido esta mañana a un cyber de Sarandí para ver si tenía correo urgente, o también porque me aburría y el agua estaba infectada y no lo quería ver durante media hora. Como no había correo, ni urgente ni lento, he entrado en la página web del diario As, sí, el deportivo. Y leo, en un pequeño recuadro, la siguiente brutalidad:

"George Best morirá hoy".

Me imagino abriendo un periódico un viernes y leyendo la noticia de que me voy a morir, y rebuscando rápidamente si dice a qué hora, por favor, a ver si tengo tiempo aún de tomar una caña o de hacer vaya usted a saber qué, a qué hora me muero, o no habrá pasado ya y me he muerto sin saberlo, por no haber comprado antes el periódico.

Media hora después, a las 11.23 horas -horario uruguayo-, mientras escribía un e-mail, me ha asaltado el presentimiento. Y me he parado a pensar, a elegir en qué página web prefería verlo, qué medio prefería que me lo dijera. Así que he tecleado, en una nueva ventana, la dirección digital de la BBC. No sé por qué, quizá por solemne, qué sé yo. Y ahí estaba:

"Football legend George Best dies"

Vi a George Best hace muchos años, en un documental que formaba parte de una serie dedicada a las grandes estrellas del fútbol. No sabía quién era, pero me impactó. Es, sin duda, el jugador más arrogante que ha habido nunca. Con menos de 20 años, en 1965, se convirtió en el extremo titular del Manchester United que ganaba la Premier League después de haber perdido a casi toda su plantilla en el accidente aéreo de Munich -del que se salvaron Bobby Charlton y el entrenador, Sir Matt Busby-. Best era guapo, llevaba flequillo, y fue apodado en su país con el sobrenombre de 'El Quinto Beatle'. Lo malo fue que él decidió vivir como tal.

El documental tenía casi más imágenes sobre la vida privada que sobre fútbol. Recuerdo que una cámara grababa a Best despertándose -resacoso- un día para ir a entrenar. Subía la persiana y veía en la calle, junto a su auto, varias decenas de mujeres solícitas. Cuando bajaba a la calle, todas querían tocarle, todas querían ir con él. Pero él sólo elegía a una de ellas. (Más que nada, porque su coche era un deportivo descapotable de dos plazas). La chica se quedaba esperando en el coche mientras Georgie entrenaba. Y después...

Me encantó. Era una estrella pop.

Pero también era un futbolista genial. Rapidísimo, regateaba y torturaba a los defensas rivales sin ninguna piedad. Recibía el balón y se paraba con él, siempre pegado a la cal de la banda izquierda. Entonces, levantaba la cara y le miraba directamente al defensa que le marcaba. Quieto. Hacía una mueca, y estiraba los brazos diciéndole al rival venga, ven si te atreves, intenta quitarme la pelota. Y cuando el defensa picaba y entraba, Best hacía un requiebro, y salía con facilidad. Y así una y otra vez. Nunca había visto nada igual. Ganó la Copa de Europa de 1968 con el Manchester y, con sólo 22 años, fue coronado ese mismo año como mejor jugador del continente.

Sin embargo, Best profundizó demasiado en las posibilidades que su brillante estátus le ofrecía, y entregó su vida privada al escándalo, la bebida, las mujeres -miles, decía, y es probable- y el juego. Tanto es así que a la edad de 27 años tuvo que retirarse del fútbol. No podía jugar ya. Vivir como un Beatle puede soportarse si no tienes que entrenar ni rendir físicamente, imagino. Reapareció para jugar en un buen puñado de equipos de cuarta o quinta fila -llegó a "lucir" la camiseta de Los Angeles Aztecs en los años 70-. Después, una vez jubilado, se pudo dedicar por entero a la bebida y a las mujeres.

Aparecía por televisión comentando fútbol, y a veces aparecía por televisión borracho o siendo detenido. Su médico consiguió, hace pocos años, que se prohibiera en todo el Reino Unido servir una gota de alcohol a George Best. El único resultado de esto fue que Best se escapara a España a beber y que tuvieran que trasplantarle el hígado. Fue el comienzo de una muerte triste y el comienzo del final de un mito, así como el comienzo del final de una decadencia larga y tortuosa.

Poco antes de morir -a las 12.55 hora británica- Dennis Law y Bobby Charlton, ex compañeros de Best en aquel Manchester exitoso, han estado hablándole de la gloria que compartieron, recordando partidos, títulos, goles. Después de todo, mejor que se haya muerto así.

P.D.: No tiene mucho que ver, pero también recuero a George Best por ser la portada y el título de uno de los discos del grupo indie The Wedding Present. Ya.

Por: espía extranjero | General | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Era consciente de que Best fue sabio como sólo algunas personas patéticas pueden serlo.

Pero no sabía que, además, era bello.

Cheeshire Cat | 25-11-2005 23:40:34

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