Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

batisfera

Acerca de

diarios secretos de espionaje montevideano

Búsqueda

Categorías

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

Viernes, 25 de noviembre de 2005

Lavaderos

En la mitología montevideana, los lavaderos tienen un protagonismo indiscutible. El mío, que estoy a punto de abandonar, lo regenta una curiosa señora. Nunca sabe uno muy bien si esa mueca perenne en su cara significa reproche o buen rollo, amabilidad o autocontrol antes de sacar la navaja.

Esto me sucedió entre la semana pasada y esta. Yo había llevado un paquete de ropa para lavar el jueves pasado. La ropa -dos lavadoras- estaría lista el viernes, pero no pude llegar a tiempo antes de que cerraran. Así que fui el sábado por la mañana, sin otra cosa que hacer -adviértase el tono muy irónico de la cuestión-. Y me encuentro la puerta cerrada y la verja echada. (El lavadero del caso abre el sábado hasta las 13.00 horas para recoger ropa).

Vuelvo el lunes siguiente, ya esta semana. Y, mientras la buena señora me saca los paquetes de ropa, me atrevo a decir:
- El sábado vine y estaba cerrado.
Entonces ella se para y me mira, con esa mueca de nuevo. Yo me echo ligeramente hacia atrás. Espero.
- Me robaron -dice finalmente-.
- Ah -digo-.
- ...
- Y... ¿qué pasó? -yo, ya muy nervioso-.
Ella señala el gran ventanal, con un pequeño agujero en su parte baja, el resto todo agrietado pero entero, y dice:
- Rompieron el cristal, y robaron.
- Y ¿qué robaron?
- Máquinas, y ropa.
Entonces yo lanzo un alivioso suspiro que manifiesta mi placer por tener mi ropa en mis manos. A los ladrones no les debió de gustar, pienso, pero es falso, porque entonces yo le pregunto:
- Y ¿cuándo fue?
Y ella dice:
- El martes.
- !!! -yo, cejas como aeroplanos-.

Y aquí únicamente se me ocurrió pagar y marcharme, cerrarle la puerta a la buena señora, como suelo hacer y ella suele agradecer, y marcharme Juan Carlos Gómez arriba hasta mi casa. Todo el trayecto de vuelta, que no es mucho pero es cuesta arriba, pensé:
1. Por qué, si le habían robado el martes, cierra el sábado.
2. Cómo diablos entraron si el agujero del cristal era del tamaño de una pelota de tenis, como esas que destroza Roger Federer.
3. Cómo Diablos salieron por ese mismo agujero, además, con más de una lavadora.
4. Y pensé que nunca había pensado que podían robarme sin robarme exactamente a mí, y no me gusto nada pensar esto. Nada.

Por: espía extranjero | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009